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  • Mario PrudHomme

La Guerra


paisaje con atardecer

La guerra es un sinsentido. Sólo la emprenden los débiles y temerosos. Al consagrarse a ella, su miedo y debilidad aumentan, y no encuentran la paz que buscan. La culpa es su compañera y no saben que el Amor de Dios los acompaña.

Guerra entre naciones, guerra entre ciudades.

Guerra contra los padres, guerra contra los hijos.

Guerra entre parejas, guerra entre amigos, guerra entre hermanos.

Guerra física, guerra de palabras, guerra de juicios.

No importa, todas son iguales. Su propósito es el mismo:

la venganza y la autodestrucción.

¡Cuánto nos hemos de odiar a nosotros mismos para emprender guerras una y otra vez! No importa la guerra que estemos planeando; el resultado será dolor y sufrimiento, y así perderemos la posibilidad de ser felices y encontrar la paz.

Debemos dejar a un lado toda forma de ataque; debemos abandonar la venganza y el odio, y estar dispuestos a perdonar y a amar. Es la única manera de darnos cuenta de que la Luz de Dios aún está en todos y de que sigue brillando con la misma intensidad.


 

Este escrito forma parte de mi libro "Voces de libertad".

Derechos reservados.

 

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