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  • Mario PrudHomme

Un hombre loco

Updated: Apr 14, 2022


paisaje con atardecer

La historia real de un hombre loco, una mariposa, dos pájaros y un camión de basura.

Hoy, durante mi caminata diaria, alrededor de un lago con patos jugando sobre sus aguas, una pequeña mariposa naranja y dos pájaros hermosos de plumaje color negro azabache, volaron hacia un árbol frondoso y se posaron en él. Los tres me guiñaron el ojo y me bendijeron. Luego, me pidieron que le dijera al mundo que no está solo; que Dios está con todos; que se acerquen sin miedo a Él; que Él nos ama y nunca dejará de hacerlo.

A partir de ese mensaje, el camino de pavimento gris por el que caminaba se volvió muy suave, como si fuera una alfombra gruesa acolchonada, y los violetas, amarillos y blancos de las flores que estaban a mi alrededor se tornaron muy brillantes.

Después, unos kilómetros más adelante, pasó a mi lado un camión de la basura, con un ángel sobre él, disfrazado de una mujer de unos treinta años, regordeta y con un pantalón sucio muy pegado a sus anchas piernas y voluminosos glúteos, tanto que se le transparentaba un calzón viejo y deshilachado, que estaba a punto de reventar; y esa mujer, de bello rostro, tocaba sin parar una campana para avisar a los vecinos que era la hora de sacar la basura y poder llevársela el camión. Pero ella era un ángel... lo sé por la manera en que me sonrió y me miró. Entonces me di cuenta de que la campana que ella hacía sonar con alegría era celestial. Otros dos ángeles, disfrazados de hombres rudos, venían en la parte delantera del camión; uno conducía y otro gritaba sin cesar: "la basura jefa... la basura jefa... la basura jefa". También sostenían con sus agrietadas manos campanas doradas hechas en el Cielo, que las agitaban con mucha fuerza, como queriendo que no sólo se escuche su sonido en la colonia, sino en cada rincón de la tierra.

Desafortunadamente, a pesar de todo su empeño de llamar a todas las personas a todo pulmón y con el estruendoso vibrar divino de sus campanas, nadie contestó... nadie salió... nadie sacó su basura para que estos ángeles se la llevaran y dejaran de apestar sus hogares, llenos de la pestilencia de la tristeza y del miedo, y de los amargos olores de la ira y la enfermedad. Nadie quiso entregarle a estos ángeles disfrazados la basura mental y la podredumbre del alma, y así liberarse de la suciedad y, entonces, sus corazones vuelvan de nuevo a tener un aroma a rosas y a azucenas frescas, un aroma de inocencia y de pureza.

Hoy en la noche, en la oración, entreguemos nuestra basura mental al Espíritu Santo, y permitamos que se la lleve para incinerarla en Su Luz, y así la oscuridad se disuelva y sea remplazada por la Paz de Dios y Su Alegría.



Derechos Reservados.


 

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